8
Ana, Alicia, Azucena, Amor,……
Están todas aquí,
en el interlineado del periódico,
en frías estadísticas fugaces,
en el borde de todos los suicidios.
Se esconden en la frente de los días sin nombre,
en las uñas de fieras,
en el silencio ausente, en el dolor del sueño.
Están en cada verso
que tiembla entre las manos,
en cada sacudida del timbre de la puerta,
en el silencio cómplice,
en el vértice oculto de todos los silencios.
Ellas están aquí,
pero no las ve nadie,
se arrastran y se alzan sobre su propia voz
pero no las ve nadie,
se mueren, se derrotan, se acunan, se sublevan
pero no las ve nadie,
se alimentan del miedo, de la zozobra torpe,
de la palabra inútil, del temblor
que procede
de arenas movedizas y esdrújulas verdades
pero no las ve nadie, no las escucha nadie,
no las entiende nadie.
Ellas están aquí, son cientos, miles,
cientos de miles
que gritan en la niebla
pero no las ve nadie.
10
Con manos de mujer
Pero un día por fin, sin hacer ruido,
todas ellas, nosotras, también ellas,
las alicias, las alejandras, las azucenas,
las rojas amapolas,
todas ellas, también todas nosotras,
empezamos a ver
el horizonte que dibuja la luz,
la salida del túnel se fue haciendo posible
tras el hilo de Ariadna
y un silencio de ideas tomo forma
en todas las cabezas.
El sueño fue extendiendo sus tentáculos
en todas direcciones
y la vida comenzó a despertarse
con manos de mujer.
Nada será ya ajeno a nuestros nombres,
todo será posible si entre todas
volvemos a pintar
un nuevo escaparate
en el caleidoscopio de la vida
que ya nos pertenece.
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